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Biografía
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¿Quién es Lino Vila?

Pues no lo sé ni yo. En estos momentos un cuarentón con subidón, que pretende transformar todas esas ideas que me rondan por la cabeza en hechos.

Padre de dos renacuajos que me ayudan a ir aprendiendo con los pasos de los años, la importancia de la paciencia; y sí, todavía no la tengo controlada al 100%. Me hacen disfrutar de su evolución e intento transpasarles esos valores que considero son importantes en la vida cómo son la amabilidad, el respeto y la honestidad. Hay una frase que me gusta mucho, de Friedrich Nietzsche, qué dice qué “La persona que tiene mucha alegría es necesariamente buena: pero tal vez no sea la más lista, aunque consigue precisamente aquello que la más lista trata de conseguir con toda su tristeza”. Hay que ser entonces alegre, usar mucho el humor y disfrutar de los buenos momentos. Siendo bueno con los demás, la alegría es mucho más alcanzable y transmitir eso a mis hijos es una obligación autoimpuesta, y estoy seguro de qué lo conseguirán.

Por otro lado, marido. La típica frase, de que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, en mi caso sólo se cumple la segunda parte, pero bien es cierto, que todo ser humano necesita un apoyo constante y yo lo tengo muy cerca, unido a 4 hermanas (yo el niño mimado, jejeje) y a una súpersúpersúper mamá. Cristina me da ese apoyo y sosiego que necesitamos para conseguir todo aquello que nos propongamos.

Este apoyo me permitió cumplir un sueño, cómo era terminar una maratón. 42,050 kilometros de lucha contra uno mismo y sus autolimitaciones. Llegar a conseguir este objetivo, me enseño que la vida son etapas. Empiezas corriendo 5 kilómetros de forma lenta, luego un día, 10 kms en Murcia con un buenísimo hermamigo, luego contínuas con una media maratón junto a compañeros de trabajo y al final, das el salto que nunca creerías conseguir y finalizas una maratón. He constatado que el famoso muro del que se habla en el ahora denominado running, realmente no existe, es creado por nosotros mismos.

Para mí, el deporte es mi marketing cerebral, y con el paso del tiempo mi cerebro lo he acostumbrado a que en los momentos en los que estoy haciendo deporte (ahora más ciclismo que running), sean momentos de  potenciación de la creatividad, dónde ese tiempo me permite no desconectar del trabajo pero sí, que sean momentos positivos, momentos “solutions”, dónde los problemas tienen las puertas abiertas para subirse al ring, pero que tengan claro que van a recibir una buena paliza, donde cada solución es un gancho directo al centro del problema.

Ponerse pequeños retos alcanzables, son la esencia de la vida, que nos permiten evolucionar en todas las parcelas de la vida. Parapente en Santa Pola, escalar una pequeña montaña a través de una vía ferrata, saltar en paracaídas, aprender un juego nuevo, ….., siempre se necesita ir obteniendo pequeños logros que nos hagan “estar  vivos”. Estos retos si son realizados en compañía os aseguró que es muchísimo mejor. Cual será mi próximo reto ? La libreta de retos que todos debemos tener lo dirá.

Durante los últimos veinte años, trabajando por cuenta ajena (pero cómo si la empresa fuera mía) aprendiendo, herrando, volviendo a aprender, y conociendo a una gran variedad de personas, que me han permitido nutrirme de muchos conocimientos y sobre todo, de muchos comportamientos. Todos, todos, tenemos algo que aportar a los demás, ya sea en gran media o en menor medida, pero cómo se suele decir “Toda gota hace océano”. Esta participaicón en una empresa ya con un volumen importante me ha permitido adquirir conocimientos en muchos campos de la empresa los cuáles me permiten en este momento salir de mi zona de confort y luchar por mis sueños.

En el ámbito profesional he aprendido que valores quiero seguir, y hay en este punto dos libros que para mí han sido claves, uno de ellos es “Dar para recibir” de Bob Burg y John D. Mann y el otro es, “La buena suerte” de Álex Rovira.

El primero de ellos creo que el título es esclarecedor, para recibir primero hay que dar. Esto lo comprobé siendo Vicepresidente de BNI Travesía (Businnes networking International) donde su filosofía es la misma, “Givers Gain”,  aplicando la ayuda a los demás consigues tus objetivos más rápido y la sensación de satisfacción que te deja, no se puede describir con palabras.

El segundo de ellos (el orden de ambos no altera la suma), resumiéndolo brevemente es el valor de la constancia y del trabajo. Si quieres algo, lucha por ello, pues es muy difícil que venga a ti por propia voluntad. Yo leí el libro y decidí ser Sid (te dejo con la intriga para que decidas por tú cuenta si desea ser tamnbién Sid).

La lectura es uno de mis hobbies, pero he de reconocer que no de siempre. En casa de juventud, la lectura siempre estuvo instaurada pero yo decidí no seguirla pero una vez, me case, empecé a disfrutarla gracias a mi mujer. Uno no se puede estar arrepintiendo del pasado pero si que puede cambiar el presente y el futuro, y ahora intentamos inculcar a nuestros hijos la importancia de la lectura cómo aprendizaje del lenguaje y cómo, lo que más me gusta  a mí, con la lectura la imaginación crece y crece y crece y crece. (Y si luego la imaginación la consigues convertir en realización, tela).

Poco más puedo decir de mi mismo. Tengo muchos fallos, algunos los asumo y otros me cuesta asimilarlos , pero bueno, la nota que me doy no es mala. A vivir que son dos días, y uno ya ha pasado.